
El nacimiento de una visión de servicio
La historia del Centro de Desarrollo Integral (CDI) está estrechamente vinculada con el crecimiento de la Congregación Nueva Esperanza y con el deseo de servir de manera integral a los niños y familias de la comunidad de Corralones.
En el año 2014, hermanos de la Iglesia Los Olivos llegaron a la Congregación Nueva Esperanza con la propuesta de abrir un CDI en esta zona. Esta iniciativa formaba parte de la Planificación Estratégica 2010–2015 de la Iglesia Los Olivos, que contemplaba la apertura de una avanzada de un Centro de Desarrollo Integral.
Los hermanos de la Congregación Nueva Esperanza analizaron la propuesta, la consideraron cuidadosamente y finalmente aceptaron el desafío de abrir un CDI para atender las necesidades de los niños de la comunidad.
La aprobación del proyecto
Durante ese mismo año, representantes de Compassion realizaron una supervisión de la zona y evaluaron también el terreno de la Congregación Nueva Esperanza.
Gracias a Dios, el proyecto fue aprobado y se autorizó la apertura del CDI con 30 niños, bajo la modalidad CIVs.
Este acontecimiento marcó el inicio de una nueva etapa de servicio, en la que la iglesia no solamente buscaría fortalecer la vida espiritual de la comunidad, sino también contribuir al desarrollo integral de los niños.
Inauguración del CDI
El 5 de septiembre de 2015 se realizó la inauguración oficial del CDI, que inició sus actividades con 30 niños.
El acto contó con la presencia de la facilitadora Lisbeth Torrico, de Compassion, hermanos de la Congregación Nueva Esperanza, representantes de la Iglesia Los Olivos, personal del CDI-BO-573 Los Olivos y padres de familia.
La inauguración se realizó frente a la iglesia, bajo una carpa, ya que en ese momento el templo todavía se encontraba en proceso de construcción.
Después de la inauguración, durante el año 2015, comenzaron las actividades con los niños. Debido a que aún no se contaba con ambientes propios, las clases se desarrollaban en la sede sindical de la OTB Corralones.
Construcción de los ambientes
En 2017, la Congregación Nueva Esperanza avanzó significativamente en la construcción de sus instalaciones. Ese año se completó la losa de la planta baja del templo y las reuniones pudieron trasladarse desde la sede sindical hacia el nuevo espacio.
Al mismo tiempo, algunos niños del CDI continuaban utilizando ambientes alquilados, entre ellos espacios proporcionados por el hermano Anacleto Cari.
Posteriormente llegaron los fondos correspondientes al CIV para la construcción de cinco aulas. Ante la necesidad urgente de contar con espacios adecuados para atender a los niños, los hermanos de la Iglesia Nueva Esperanza iniciaron rápidamente la construcción.
Más adelante también llegaron los recursos destinados a la construcción de los baños, obra que igualmente fue ejecutada con rapidez gracias al compromiso de los hermanos y al deseo de brindar mejores condiciones a los niños.
Un nuevo tiempo de crecimiento
En el año 2019, el CDI-BO-729 inició una nueva etapa al independizarse de la iglesia madre, la Iglesia Los Olivos. A partir de entonces, comenzó a funcionar con un nuevo director y con un pastor a tiempo completo, el Pastor Celso Ambrocio.
Este proceso permitió fortalecer el trabajo del CDI y ampliar su impacto en la comunidad.
Una obra que continúa creciendo
Con el paso de los años, el CDI ha experimentado un importante crecimiento, ampliando su capacidad de atención y fortaleciendo el trabajo con niños, jóvenes y familias.
Actualmente, el trabajo se desarrolla bajo la Fundación Dios Proveerá, contando con un pastor a tiempo completo, un pastor de jóvenes a medio tiempo y una obrera del Ministerio Femenil a medio tiempo.
En la actualidad, la Fundación Dios Proveerá atiende a un total de 571 niños, reflejando el crecimiento de una obra que comenzó en 2014 con el sueño de servir a apenas 30 niños.
Una historia de fe y servicio
La historia del CDI es también una historia de compromiso con la niñez y las familias. Desde aquellos primeros días en una sede sindical hasta la construcción de aulas y baños propios, Dios ha guiado cada etapa del proceso.
Lo que comenzó como una visión de servicio se ha convertido en una obra que continúa creciendo y brindando oportunidades de desarrollo, educación, acompañamiento y formación espiritual a cientos de niños.
Dios ha sido fiel en cada etapa y seguimos confiando en Él para continuar sirviendo y transformando vidas.
Del CDI a la Fundación Dios Proveerá
Con el paso de los años, el trabajo desarrollado a través del Centro de Desarrollo Integral (CDI) fue creciendo y ampliando su alcance. La obra dejó de centrarse únicamente en la atención de los niños y comenzó a desarrollar una visión más amplia de servicio integral a la niñez, la juventud y las familias de la comunidad.
Como parte de este proceso de crecimiento y consolidación institucional, el CDI dio paso a la Fundación Dios Proveerá, asumiendo una nueva identidad y una estructura organizativa orientada a continuar y ampliar el trabajo que se había iniciado años atrás.
Esta transición representó un nuevo desafío y, al mismo tiempo, una oportunidad para fortalecer los programas y servicios dirigidos a la comunidad. La experiencia adquirida durante los años de trabajo del CDI sirvió como base para esta nueva etapa institucional.
La Fundación Dios Proveerá
La Fundación Dios Proveerá continúa la misión de servir integralmente a niños, adolescentes, jóvenes y familias, promoviendo su desarrollo y acompañándolos en diferentes áreas de sus vidas.
Actualmente, la Fundación cuenta con un Pastor a tiempo completo, un Pastor de Jóvenes a medio tiempo y una Obrera del Ministerio Femenil a medio tiempo, quienes junto al equipo de trabajo desarrollan las diferentes actividades y programas.
En la actualidad, la Fundación Dios Proveerá atiende a un total de 571 niños, evidenciando el enorme crecimiento experimentado desde sus inicios, cuando comenzó atendiendo solamente a 30 niños en el año 2014.
Una historia que continúa
La historia del CDI y su posterior transformación en la Fundación Dios Proveerá es una historia de fe, perseverancia y servicio.
Lo que comenzó con la visión de atender a 30 niños se ha convertido, con el paso de los años, en una obra que alcanza a cientos de niños y familias.
Cada aula construida, cada niño atendido, cada familia acompañada y cada vida transformada forman parte de esta historia. Mirando hacia atrás, podemos reconocer que Dios ha provisto en cada etapa y ha guiado el crecimiento de esta obra.
Hoy, la Fundación Dios Proveerá continúa avanzando con el compromiso de servir, acompañar y transformar vidas, confiando en Dios para seguir cumpliendo la misión que dio origen a esta obra.